Durante muchos años el número 11 se le ha aparecido misteriosamente a millones de personas alrededor del mundo. Esto se ha convertido en el fenómeno conocido como 11:11. El 11-11-11, una puerta se abrirá… Algo está llegando.
Después de la trágica muerte de su mujer y su hijo, el autor norteamericano con fama Joseph Crone viaja a Barcelona para reunirse con su hermano Samuel, un cura que se encuentra postrado en una silla de ruedas, y con su padre Richard, que se está muriendo.
Sin embargo, el destino tiene un plan distinto para él. Joseph empieza a sufrir una serie de pesadillas y visiones relacionadas con la aparición constante del número 11:11, un fenómeno que se verá entrelazado con una serie de extraños sucesos que llevan sucediéndose en la iglesia lindante a su vivienda.
La inminente llegada de esa fecha y el presentimiento de que traerá desgracias mayores sobre los miembros de la familia de Joseph, creará una situación cargada de una insostenible tensión dramática en la que todo se desarrollará de un modo impredecible.
Joseph pronto se dará cuenta de que 11/11/11 es más que una fecha… ¡Es un aviso!
Una película dirigida por Darren Lynn Bousman (1979), uno de los directores más importantes del género de terror actual. Estuvo al frente de de las entregas con más éxito de la saga El juego del miedo (Saw II, III y IV) y a partir de eso, se convirtió en uno de los directores jóvenes más buscados en Hollywood. Su siguiente película fue REPO! The Genetic Opera.
Dawning Gregg Holtgrewe- EEUU, 2009 / 82´
Dawning, dirigida por Gregg Holtgrewe y ganadora de sendos premios en diversos festivales (entre los que se destacan el Silver Ace Awards en el Festival de Cine de Las Vegas, el de Mejor Película en el Festival Internacional de Cine de Rhode Island, y Mejor Guión y Premio del Público en el Festival de Cine Solstice) nos sumerge en un thriller psicológico con tintes paranormales, donde dos hermanos (Chris y Aurora) deciden visitar a su familia en una cabaña junto al lago al norte de Minnessota, siendo testigos de cómo su mundo se desestabiliza ante una fuerza invisible que los acecha en el exterior y el arribo de un intruso con aires de paranoia que asegura llegar para salvarlos.
Realizada con un presupuesto irrisorio, esta cinta (que algunos coronan como la sucesora de The Blair Witch Project, y otros como la consecuencia natural de The Strangers) plantea la tensión que puede crear un ser sobrenatural ante una familia a punto de despedazarse, cada uno con secretos guardados que estallarán como consecuencia del relato.
El director, Holtgrewe, supo relatar que el origen del film nació del divorcio de sus padres, sumado al miedo a la muerte y lo desconocido, buscando rodear a los personajes de algo que no puede ser explicado, a lo que no se puede hacer frente.
La incertidumbre y la angustia irán in crescendo, hasta finalizar en un clímax sorprendente que nos recuerda que no es necesario el CGI para asustar, y que el miedo a lo desconocido es más poderoso que cualquier efecto especial. Elian Aguilar
Zenith
Vladan Nikolic EEUU, 2010 / 93´
Estamos en el año 2044. La población de la Tierra fue genéticamente alterada para vivir en un estado permanente de felicidad, pero no es tan lindo como suena. Esta gente no está feliz, sino que sonríe como monigote, sin emociones, sin alegría, sin nada. Sólo el dolor físico los hace sentir más o menos vivos.
En este contexto conocemos a Jack (Peter Scanavino), un neurocirujano que trafica con drogas para inducir el dolor, un rebelde del sistema. Un día como cualquiera, Jack recibe un video en donde puede verse a su padre, Ed Alexander Crowley (Jason Robards III), dejándole un mensaje e intentando descifrar algo llamado “la Gran Conspiración”, una trama oscura que podría ser la respuesta al motivo del por qué el mundo está como está. Este video no es el único, ya que descubre que es tan solo el primero de una serie de diez, lo que provoca que Jack comience con su propia investigación tanto para encontrar las cintas faltantes como para descifrar el entramado de “la Gran Conspiración”.
En medio de su búsqueda, el neurocirujano conoce a Lisa (Ana Asensio), una stripper solitaria y con bastantes problemas internos, de la cual se enamora, o cree que se enamora, ya que las emociones son algo prácticamente inexistente.
Zenith es una película firmada por Anonymous, aunque dirigida por Vladan Nikolic, que tuvo una forma muy especial de publicitarse: lo hizo a través de Internet, con juegos online y con la posibilidad de descargar legalmente la película en formato Torrent. De todas formas, también tuvo un breve paso por unos pocos cines de los Estados Unidos, en donde la crítica la aclamó por su complejo argumento. Juan Campos
Red, White & Blue, dirigida por el británico Simon Rumley, más allá de ser una cinta independiente, no es un film artístico o de horror o de una simple venganza per se; sino que envuelve todo eso y mucho más. La película bien podría encontrar su síntesis en la Ley Causa-Efecto o, acaso, como “la venganza es igual al virus de la violencia”.
En la película, Erica (Amanda Fuller) es una fuerte pero problemática ninfómana con muchas heridas en su alma. Para Erica, acostarse con varios hombres es el núcleo de su vida, hasta que conoce a Nate (Noah Taylor), un misterioso veterano de Irak. A pesar de su ligero aire a peligro, Nate es el único hombre que no quiere dormir con ella, y los dos forman un vínculo inquietante. Pero en un giro sorprendente, uno de los encuentros sexuales anteriores de Erica, el aspirante a estrella de rock Franki (Marc Senter), tendrá inesperadas –y devastadoras consecuencias en las vidas de ambos.
Con la crudeza necesaria y con un punto de vista muy distinto sobre el cine de venganzas representado comúnmente por el ideal norteamericano, encontramos en Red, White & Blue una gran película. Pese a comenzar de forma un tanto pausada, con planos que, a priori, no dicen mucho y con poco diálogo, la historia va agarrando ritmo e irá develando, paulatinamente, otra película muy distinta e inesperada. Será una producción de bajo presupuesto, pero eso sólo demuestra que con una buena idea, y poco dinero, se puede hacer una obra muy interesante. Recomendable para gente que busque ver algo distinto. Pablo Mc Fly
Conozcan a Ken Boyd (Kevin Corrigan) un hombre cruzando sus treinta, recién salido del manicomio y con ganas de empezar una nueva vida viviendo con su madre (Karen Black). De día trabaja en una heladería junto a Irv (Leo Fitzpatrick), su único amigo y en sus ratos libres dibuja cómics.
Si bien Ken aún sufre recordando tiempos peores, al menos se mantiene “cuerdo”. Pero el día de su cumpleaños, un abusón de su adolescencia (uno de los responsables de su pasado quiebre psicológico) lo obliga a disfrazarse como un ridículo cono de helado para promocionar el local, y ésa va a ser la última humillación que aguante. Desde ese día, Ken buscará a todos y cada uno de los que hicieron de su vida un tormento y los asesinará de las formas más grotescas que puedan imaginar.
Pero su paso por el crimen no será tan sencillo, ya que el Sheriff Fuller (Barry Bostwick) está tras sus pasos. Claro que este policía no es exactamente un tipo con todas las luces, y sus teorías sobrepasan lo ridículo, pero ¿quién sabe? Posiblemente Ken lo vea como una amenaza.
La película, escrita por Ryan Levin y dirigida por Jack Pérez, es una comedia negra que nos obliga a ponernos del lado del asesino que queda, a ojos del espectador, como un verdadero antihéroe y no tanto como un psicópata. Ken, lejos de ser el villano de la película, se convierte en un torpe y sufrido justiciero.
Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío, y Ken dejó la comida en la heladera mucho tiempo antes de ponerla sobre la mesa. Juan Campos
En Matinée, el gran Joe Dante nos brindaba una sinfonía de amor por el cine, donde en el año 1962 un grupo de adolescentes se reunía en una sala a ver un estreno de una película clase B, mientras fuera del establecimiento se vivían horas críticas por la llamada crisis de los misiles que amenazaba una guerra nuclear entre USA y la Unión Soviética. Dante nos indicaba que ni siquiera ante la posibilidad de que se acabe el mundo nos van a quitar la felicidad del juego, de la emoción, del éxtasis que nos provoca ir al cine.
Hay algo de ese espíritu lúdico en Krokodylede Stefano Bessoni donde el protagonista de la película Kaspar (Lorenzo Pedrotti) es un joven cineasta que junto a su equipo comienza a rodar su film, un libro de notas cinematográfico hecho de ideas desperdigadas, sonidos, fragmentos de animación… A medida que la película se va completando, Kaspar comienza a borrar la línea entre la imaginación y la realidad donde sus efectos de animación se convertirán en una pesadilla. Bessoni coquetea con el David Lynch de Mulholland Dr. borrando la línea del subconsciente y divirtiéndose con simpáticos muñecos, una mezcla de la vieja animación de Harryhausen con la plastilina de Svankmajer. Krokodylecrea una realidad fantástica propia, emotiva y maravillosa, esa misma fantasía en la cual Joe Dante nos decía, que a pesar de poder morir, seremos mucho más felices en una sala de cine. Carlos Federico Rey
Los primeros minutos de Baby Shower dejan bien en claro su propósito turbador. Las escenas se suceden sin darnos una coordenada temporal precisa. Una persecución nocturna en el medio de un bosque, algunas imágenes celebratorias de una siniestra comunidad espiritista y la llegada de cuatro mujeres a una casa de campo para celebrar el embarazo de su amiga, bastan para introducirnos a la aventura desquiciada en que se convertirá la película conforme pasen los minutos. Ángela está esperando mellizos y decide recluirse las semanas previas al parto en su casa de Los Cipreses, ubicada a una hora de la ciudad de Santiago. Allí recibirá la visita de sus amigas de antaño que la acompañarán en un fin de semana en el que esperan festejar y dar sus buenos augurios a los niños por venir. Pero el ambiente se verá enrarecido cuando sea develada de a poco una secreta traición archivada hace tiempo entre el grupo de amigas y comiencen a ocurrir algunos sangrientos ataques en los alrededores de la casa. Entre el rito sobrenatural y las internas de una turbulenta amistad, la acción concentra grandes dosis de torture porn mechando por momentos un sorpresivo slapstick. El chileno Pablo Illanes, guionista curtido en el arte de la pantalla chica, debuta en la dirección con este largometraje que homenajea al sexo naturalista sin artificios siliconados y no titubea a la hora de mostrar un orgulloso derroche de mutilaciones. Eduardo D. Benítez
Directamente de la tierra donde el imaginario está indefectiblemente asociado con las baguettes y el vino tino, llega Livide. Si bien para los fanáticos de la hemoglobina, Francia viene haciendo los deberes bien hace tiempo con sorpresas como Alta tensión (Haute Tension, 2003), el panorama del cine galo de género venía medio adormecido. Y de buenas a primeras una dupla de ignotos escupió una de terror donde sacudieron el tablero metiéndose con tópicos, desde el vamos, tabúes como, por ejemplo, el embarazo. Nos referimos al tándem conformado por Alexandre Bustillo y Julien Mary y su debut con Interior (À l´Intériur, 2007).
Ahora, luego de hacer el check in y haber pasado por inmigraciones podremos disfrutar del nuevo trabajo de la pareja. En Livide, Lucy, una joven que está empezando a trabajar como una cuidadora de ancianos se entera que en la casa donde trabaja, una mujer que sufre de coma cerebral supuestamente esconde un tesoro. A partir de ese descubrimiento, junto con unos amigos, Lucy va a tratar de encontrarlo. El problema es que cuando ingresen a la casa, no van a poder salir.
Livide es un giro en 180º en la corta carrera de Bustillo y Mary. No hay que esperar mucho gore ni muertes viscerales, sino ir con la cabeza preparada para ver una de terror un poco más psicológico. La pareja directora, que también oficiaron como guionistas, han declarado que es un “cuento de hadas” que homenajea a películas de la Hammer y hay guiños a films como Halloween (1978) o Un hombre lobo americano en París (An american werewolf in Paris, 1981). Nicolás Spalek
El cine de yakuzas (mafiosos japoneses) sabe darnos momentos que se nos quedan en la cabeza. Directores como Kinji Fukasaku, Takeshi Kitano y Takashi Miike contribuyeron al subgénero con clásicos poderosos, que trascendieron fronteras y cautivaron a generaciones de cinéfilos.
Ahora llega otra historia de criminales con códigos de conducta (hasta cierto punto), que por su título suena como una de monstruos a la Bert I. Gordon:The Day of Ants in the Sky.
Kenji parece un estudiante universitario del montón. Parece, ya que forma parte de una organización secreta de asesinos. Sus métodos a la hora de matar son tan inusuales como eficaces, y a cada cadáver le clavan un clavo en la frente. Pero nadie es perfecto, y un error en el grupo provocará algo inesperado: deberán lidiar con una mujer. Sabemos que cuando una señorita llega a un ámbito compuesto por hombres, las cosas están destinadas a alterarse para siempre. Y si le sumamos que los personajes de este film son especialistas en liquidar al prójimo…
Al igual que muchos de sus compatriotas cineastas, Akira Nobi no duda en mezclar distintos géneros y tonos en una misma película, cual barman de categoría. Tenemos acción desbordada, pero también drama, romanticismo, horror, suspenso y momentos de delirio absurdo. Además, como todo hombre orquesta, Nobi dirigió, escribió el guión, produjo y se encargó de la dirección de fotografía.
The Day of Ants in the Sky es imprescindible para todos los fans de los yakuzas… y del cine todo. Matías Orta
Si Súper 8 te dejó al palo con esto de la nostalgia ochentosa y los pibes de barrio que repentinamente tienen que salir a defender lo suyo de fuerzas desconocidas, Attack the Block va a terminar de quemarte la sesera. Es que la ópera prima del inglés Joe Cornish tiene un poco de todo lo que más nos gusta: The Warriors, Assault on Precinct 13, Critters, el humor de la serie Spaced, War of the Worlds y hasta The Outsiders de Coppola.
La historia es simple: un grupo de purretes cuasi teen se ve obligado a luchar contra una invasión alienígena para proteger a su “block” (edificio). Todo lo que tienen para hacerle frente a estos jodidísimos chobis es su sabiduría callejera y sus huevos bien puestos. Lo que suena genérico y trillado se convierte en una amalgama de referencias y clichés orquestados con tal astucia y acidez que hacen de esta piecita una de las mejores, más ingeniosas e inteligentes que dio la ciencia ficción en varios años (ese palito va para ustedes, Cowboys & Aliens).
Attack the Block viene a patearle el culo a los grandes blockbusters hollywoodenses como el último abanderado de Big Talk Films, una escuela que tiene a Edgar Wright como hijo pródigo (esta vez en calidad de productor) y que ya dio joyitas como Scott Pilgrim vs The World, Hot Fuzz, Shaun of the Dead y Paul. Esta es gente que creció viendo el tipo de películas que nos rompieron la cabeza de chicos, que supo cultivar su talento y que hoy no sólo juega en las grandes ligas si no que deja en off-side a la interminable chorrera de vacuidad que la industria escupe año a año, ¿qué más podemos pedir? Fiorella Sargenti